Ser vegetariano se asocia muchas
veces a la ingesta de frutas y verduras, sin embargo, aunque estos alimentos
tienen gran presencia en una dieta de origen vegetal, en ausencia de carnes y
otras proteínas animales que sacian, solemos echar mano a gran cantidad de
alimentos con hidratos complejos tales como pastas, arroz, cereales, pan,
legumbres y semejantes, y ello, combinado con el consumo de alimentos
vegetarianos de mala calidad o concentrados en calorías y la falta de ejercicio
puede ser la causa del aumento de peso al comenzar una dieta vegetariana.
Por esta razón, ser
vegetariano y engordar puede ser más frecuente de lo que pensamos, aunque
llevar una dieta vegetariana y adelgazar es posible, sólo debemos saber qué
comer y planificar bien nuestra alimentación.
Es clave cuidar la calidad de la
dieta, de tal manera que nos saciemos con lo que comemos y proteger la salud
del organismo mientras perdemos peso. Con este objetivo, algunos alimentos
que pueden ayudar son:
Legumbres, Avena, Frutos secos, Derivados
de la soja, Quinoa y
Seitán, un producto derivado del
procesamiento del trigo que básicamente, concentra la proteína de este cereal,
por ello, nos saciará y podemos emplearlo en reemplazo de la carne.
Además de estos alimentos, es
importante prevenir carencias de vitaminas y minerales que se
encuentran en mayor medida en alimentos de origen animal
Si no consumimos suficiente
cantidad de hierro con alimentos de origen vegetal, es necesario
un suplemento de este mineral que ayuda a prevenir anemias, sobre
todo, en mujeres en edad fértil.
Por otro lado, evitar aquellos
alimentos pobres en nutrientes esenciales y/o concentrados en calorías, como
las patatas fritas, algunas chucherías, galletas veganas comerciales, snacks
u otros que pueden entorpecer una dieta pobre en calorías y saludable.
La cantidad y
calidad son dos aspectos a cuidar si queremos lograr una dieta vegetariana
que nos ayude a perder kilos.
Adicionar ejercicio
físico al que ya veníamos realizando pero también, es fundamental sumar
frutas y vegetales frescos así como legumbres, y reducir cereales
refinados que sacian mucho menos que otros alimentos ricos en fibra.
Echar mano al seitán, tofu o
tempeh que son ante todo, buenas fuentes de proteínas también puede ayudarnos.
Los hidratos mejor dejarlos para
el desayuno y para las comidas cercanas al entrenamiento, de manera de utilizarlos
como fuente de energía.




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