El trabajo nos puede generar estrés depresiones. Para afrontar
esas situaciones el ser humano se vale de recursos que pueden tener efectos
secundarios. Una de esas salidas es comer, comer más.
Según un estudio finlandés, las mujeres a quienes su trabajo les produce
una gran insatisfacción pueden refugiarse más en la comida en momentos de
estrés, y lo que es más, tienen más tendencia a comer sin control.
Los hallazgos se basan en el estudio de 230 mujeres de edades
comprendidas entre los 30 y los 55 años que formaron parte de una
evaluación clínica sobre cambios de estilo de vida saludables. Todas tenían
trabajo, y al principio del estudio fueron preguntadas por su desgaste laboral
y sus hábitos de alimentación.
El estudio halló que quienes dijeron estar sobrecargadas en su trabajo
tenían más posibilidades de tener un hábito "emocional" con
respecto a la comida, es decir, comen cuando están estresadas, ansiosas o
deprimidas, en lugar de cuando tienen hambre únicamente.
Según la directora del estudio, Nina Nevanpera,
del Instituto finlandés de Salud Ocupacional, "quienes sufren
desgaste pueden ser más vulnerables a la ingesta emocional e
incontrolada y tienen la habilidad de cambiar su comportamiento
alimenticio".
Sin embargo, el estudio –publicado en American Journal of
Clinical Nutrition– no encontró un efecto del desgaste laboral en el
peso de las mujeres. Al principio, la mitad de las que dijeron sufrir en
el trabajo tenían un peso normal, frente a un tercio de las que no tenían
problemas.
Según Nevanpera, la ingesta emocional es un potencial factor de
riesgo para subir de peso en el futuro. Además, no es saludable, dado que las
personas que sufren de estrés tienden a recurrir más a los azucares o a las
comidas rápidas que a una comida saludable.

No hay comentarios:
Publicar un comentario